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Me llamo...
María-Paz Martín Esteban
Nací el día...
8 de noviembre de 1960
y si fuera un árbol, sería...
un Ginkgo Biloba
¿Por qué?
Por su procedencia de Asia, como mis hijas, por su longevidad como especie, por sus propiedades medicinales y por el patrón dual de la nervadura de sus hojas que me recuerdan el ying y el yang del universo.
Mi copa tiene forma bastante piramidal y las hojas tienen un color verde claro en primavera y dorado en otoño, trasmitiendo luz y paz. El fruto huele como a queso roquefort pero tiene muchas propiedades medicinales estudiadas en Asia desde tiempos ancestrales.
Mis raíces son muy profundas y tienen el mismo color amarillento de las hojas en otoño, conviven y se comunican entre otros árboles a través de hongos que conducen el agua entre ellos. Una simbiosis de especies perfecta.
Mi tronco es de color pardo con hendiduras marcadas, parece rugoso pero no lo es.
El árbol Ginkgo Biloba está presente en nuestro planeta desde la época de los dinosaurios, su presencia en el registro fósil se remonta a una distancia de 290 millones de años. Fue Linneo quien nombró esta especie en 1767, que no fue vista por los científicos occidentales hasta 1712, cuando en Asia era ya conocido este árbol y apreciado por las propiedades medicinales de su fruto. El nombre original en chino es ‘albaricoque plateado’. Es el árbol que ha elegido María-Paz Martín Esteban, científica micóloga, taxónoma, profesora y actualmente directora del Real Jardín Botánico del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (RJB-CSIC)
Hay árboles que se trasplanta de un continente a otro. ¿Has tenido que cambiar de país, lengua y cultura?
Descubre su historia
La primera razón de elegir este árbol es sentimental, sus dos hijas nacieron en el continente asiático, pero hay otras muchas más razones. María-Paz apunta que si este árbol ha resistido tanto el paso del tiempo ha sido porque ha aprendido a convivir y colaborar con otras especies. Esta es la primera lección que nos da el Ginkgo Biloba, pero también la misma María-Paz pues ella ha vivido en diferentes lugares y se ha ido adaptando.
Nació en un pueblo de Cáceres, Acehúche, pero a los pocos meses su familia se mudó a Cáceres. Las raíces de su familia están en Granadilla, un pueblo que se quedó sin tierras fértiles al construirse el embalse de Gabriel y Galán. De Cáceres a los ocho años la familia se trasladó a Barcelona y allí estudió María-Paz hasta sus acabar su carrera en Biología. Nos cuenta que se sintió enseguida integrada, sobre todo a través del baile y la música del primer San Jordi que vivió al poco de llegar a la ciudad. Para ella es fundamental hablar idiomas, por supuesto aprendió el catalán enseguida y los platos tradicionales siguen formado parte de su cocina. De hecho su pasión por la micología, a la que ha dedicado su vida profesional, empezó yendo a recoger setas en Cataluña, tradición que aprendió allí.
Estudió Ciencias biológicas en la Universidad de Barcelona, donde obtuvo su licenciatura en 1985 y su licenciatura con grado en 1988 con un trabajo encargado por el profesor Xavier Llimona i Pagés sobre “Fongs i líquens dels Països Catalans” para la Enciclopedia de Botànica i Botanics dels Països catalans que se publicó en 1989. Realizó su doctorado en Micología en 1995 y su tesis fue puntera, pues había un tipo de hongo (Rhizopogon) muy poco estudiado en Europa y no así en los EEUU. El post doctorado lo realizo en Uppsala, la capital de la botánica gracias a Linneo y donde se guarda y sigue su legado. Por cierto, que recomienda a las mujeres que que no elijan el postdoctoral por el que eligió su pareja, para estar juntos en la misma ciudad, sino que elijan dónde el mejor equipo para su formación, que se centren en su investigación y que si tienen bebés, que busquen ayuda. Es lo que recomienda a las jóvenes que ella mentoriza.
Su currículo profesional es muy extenso y lo podéis consultar en las redes, pero además participa en la formación de investigadores, tanto españoles como extranjeros, a través de diversas colaboraciones y proyectos internacionales (Alemania, Brasil, China, Eslovenia, Hungría, Polonia, Portugal, Tailandia, Macedonia, etc.). Además, desde 2014 es profesora visitante en la UFRN (Universidade Federal de Rio Grande do Norte), Natal, Brasil. También, en distintos programas como STEMadrid y Científic@s en Prácticas donde participa para fomentar vocaciones científicas en la infancia y la juventud, especialmente de mujeres. Para ella conseguir la paridad en profesiones científicas, donde los porcentajes de mujeres es menor, es fundamental.
El término STEM es un acrónimo que proviene del inglés y sus siglas se refieren a cada materia que lo integran: Ciencia –Science-, Tecnología –Technology-, Ingeniería –Engineering- y Matemáticas –Maths. El porcentaje de chicas que estudian ciencias y tecnología desde bachillerato es menor y eso se traduce también en un menor porcentaje de mujeres profesionales. Aunque los estudiantes de 15 años tienen un rendimiento similar en ciencias independientemente del género, es menos probable que las chicas se visualicen cursando una carrera de ciencias o ingenierías. Los resultados del último estudio PISA sugiere que las diferencias de género en las expectativas laborales no se deben únicamente a diferencias en aptitudes de chicos y chicas, sino que los estereotipos y la división del trabajo en la sociedad tienen un papel fundamental. Hay todavía mucho trabajo por hacer y María-Paz desde el Real Jardín Botánico es estricta en cuanto a la paridad laboral y así se refleja en sus informes de la comisión de igualdad.
Otro de sus frentes es el reciclaje y, sobre todo, la reutilización de materiales. Aunque parezca sorprendente, los hongos son unos grandes amigos del Ginkgo Biloba pues reciclan líquidos esenciales para alimentar a los árboles. De hecho ya se usan diversas especies de hongos para regenerar bosques incendiados. Ella misma dice que tan importante, o más, que reciclar es reutilizar materiales en desuso y transformarlos creativamente para devolverles valor. Es una práctica que prolonga la vida de lo que existe, reduce la necesidad de extraer recursos nuevos y evita el gasto energético e hídrico que suele acompañar a algunos procesos de reciclaje. Esta faceta creativa es importante en su vida tan viajera y estresante a veces, la tranquilidad la recupera meditando ante el ginkgo y también cosiendo a mano retales, un trabajo que antiguamente se llamaba almazuela y que ahora se suele nombrar con la palabra importada “pachwork”. María-Paz mientras cose piensa, medita sobre su trabajo en el Real Jardín Botánico, sus clases… pero también se siente ligada a toda una red de personas que alguna vez utilizaron los tejidos que ella cose. Vidas entrelazadas: si se pusiesen todas las almazuelas juntas siempre habría alguna tela repetida en todas, nos dice. Todo el universo está en conexión, como el ying y el yang que resuena en las hojas del Ginkgo Biloba.
Página del RJB: https://rjb.csic.es/
Sobre mujeres en STEM:
https://www.esade.edu/ecpol/wp-content/uploads/2024/03/Mujeres-en-STEM-2024-1.pdf








