Ángela Moral

La Gracia De La Fortaleza. Futbolista De Vocación

La ética del esfuerzo y de la superación es la justificación tradicional de la educación física como asignatura en los centros de enseñanza. Pero muchas recordamos el patio del instituto “pillado” por los chicos jugando al fútbol y las chicas en los márgenes formando coros y comiendo el bocata. Quizás, para bien, esa imagen está cambiando con el nuevo diseño de los “patios de recreo” donde se intenta forzar una ocupación más equitativa del espacio en integrando también a las jugadoras. 

Quizás debemos empezar por aquí, diferenciando juego, actividad física, ejercicio físico y deporte.

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Me llamo...

Ángela Moral Ferrer

Nací el día...

08/05/2002

y si fuera un árbol, sería...

secuoya

¿Por qué?

Conversando con Ángela lo primero que se observa es su calma, es una mujer con los pies en el suelo, sensata, observadora y cauta al hablar. No me extraña que el árbol que ha elegido para que la represente sea la secuoya y ella misma destaca su fuerza y el estar bien arraigada al suelo para poder crecer en todo su potencial y con ramas que se extienden varios metros a su alrededor. Esa expansión hacia arriba y hacia los laterales no solo le permite un gran campo de visión, también estar al tanto de sus compañeras. Crear equipo es uno de sus objetivos principales y para ello tiene que conocer y ver las necesidades de motivación de cada compañera con vistas a poder ayudar y conseguir una buena cooperación, mirando por las demás también mira por si misma, esas son sus palabras.

Raíz

Pese a ser un árbol tan alto (puede llegar a más de cien metros), las secuoyas tienen un sistema de raíces poco profundo, unos 30 metros desde la base del árbol. Lo extraordinario es que logran estabilizarse mutuamente entrelazando sus raíces con las de los árboles vecinos.

Tronco

El tronco es recto, cilíndrico, con ramas horizontales ligeramente curvadas hacia abajo, su corteza es muy gruesa, suave y de un brillante color pardorrojizo que se va oscureciendo expuesta a la intemperie.

Copa

las hojas son perennes de tamaño variable entre 10 y 25 mm, largas y aplanadas de color verde oscuro en las partes superiores y en la parte inferior poseen dos bandas de blanco azulado. La disposición de la hoja es espiral, giradas hacia la base para obtener la máxima luz posible. Los frutos son conos que se abren en otoño para liberar las semillas que vuelan gracias a sus alas. 

Sus raíces extensas tienen que ver con esta creación de equipo y con su familia, desde la yaya la casa de la cual comparte la familia y a la cual siempre ha tenido una fuerte afección, hasta sus padres que todavía cuidan y se preocupan de su alimentación aunque ahora viva en Elche. Las raíces de la sequoia conforman una de las más singulares formas de cooperación: a partir de la misma raíz crecen troncos independientes pero muy próximos los unos de los otros, de forma que si uno fuera dañado, los otros se desarrollarían independientemente, aunque aportante savia al tronco que la necesita.

Para su crecimiento, el bosque de sequoias necesita un grado constante de humedad que le proporciona el aire fresco costero y la niebla que se forma en su hábitat natural en California. Àngela vive en la costa mediterránea, niebla no hay mucha, pero cada noche cae un manto de rocío que mantiene la humedad aunque llueva menos veces. El problema es que aquí en València cuando llueve, llueve… así ha sucedido con las últimas de final de octubre que pasarán a la historia como la gran riada del 2024 y que por desgracia afectó también la casa familiar llevándose muchos recuerdos. Pero Àngela es una persona que mira hacia delante, hay mucho para vivir, no hay más que recordar que las sequoias son los seres vivos más longevos del planeta.

Hay que hacer distinciones entre juego, actividad física y deporte antes de continuar: Un juego (del latín iocus, «broma», asociada con la raíz indoeuropea yek-, «hablar») es la actividad que realiza uno o más participantes, empleando su imaginación o herramientas para crear una situación con un número determinado de reglas, donde puede o no haber ganadores y perdedores con el fin de proporcionar entretenimiento o diversión, en muchas ocasiones, incluso como herramienta educativa, porque en la mayoría de los casos funcionan estimulante habilidades prácticas y psicológicas.

En cambio, decimos actividad física a cualquier movimiento del cuerpo producido por los músculos esqueléticos que comporta un gasto energético por encima del nivel de reposo. La actividad física se describe mediante las dimensiones de frecuencia, intensidad, tiempo.

Ejercicio físico es un término específico que implica una actividad física planificada, estructurada y repetitiva realizada con una meta, con frecuencia con el objetivo de mejorar o mantener la condición física de la persona. Por ejemplo, las actividades de jardinería o subir escaleras en el hogar no pueden catalogarse como “ejercicio” estructurado, pero evidentemente constituyen actividades físicas. 

El deporte en cambio, es una actividad física, ejercida como juego o competición, la práctica de la cual supone entrenamiento y sujeción a normas. El deporte es todo tipo de actividades físicas que, mediante una participación, organizada o de otro tipo, tengan por finalidad la expresión o la mejora de la condición física y psíquica, en desarrollo de las relaciones sociales o el logro de resultados en competiciones de todos los niveles. Se diferencia del juego principalmente en la preparación y capacitación necesarias para su desarrollo, puesto que el juego no requiere una preparación específica para su ejecución.

Aunque a veces usamos estos términos como sinónimos y haya efectivamente zonas de confluencia entre jugar, pasarlo bien, competir o entrenar, no es el mismo. Por desgracia sabemos que un juego como el fútbol se ha convertido en un gran negocio y en las pruebas de atletismo se baten récords a expensas de la salud de los medallistas. Para ilustrar este mundo desde otra perspectiva hemos contactado con una mujer que desde los seis años forma parte de algún equipo de fútbol, primero en el Catarroja Club de Fútbol, después en el Levante Unión Deportiva y ahora en el Elche Club de Fútbol: Àngela Moral Ferrer.

Su afición empezó en la familia cuando le regalaron unos guantes de portera que no ha dejado ya nunca. Su responsabilidad es defender la puerta porque el equipo contrincante no encajo ningún gol. Sabe que en sus manos enguantadas recae realmente la carga de perder o empatar. Que no marco el contrario es, al menos, seguro que tu equipo no pierde. Pero un portera es más que una figura que para goles, según uno de los Campus Experience de un equipo de fútbol famoso, tiene que tener capacidad de reacción, flexibilidad, fortaleza en piernas, brazos y manos, una condición física muy superior al resto porque tiene que ser ágil, contar con reflejos, buen juego aéreo y mucha concentración.

Conversando con Àngela lo primero que se observa es su calma, es una mujer con los pies en el suelo, sensata, observadora y cauta en habla. No me extraña que el árbol que ha elegido porque la represento sea la sequoia y ella misma destaca su bastante y la estar muy arraigada al suelo para poder crecer en todo su potencial y con ramas que se extienden varios metros a su alrededor. Esa expansión hacia arriba y hacia los laterales no solo le permite un gran campo de visión, también estar al corriente de sus compañeras. Crear equipo es uno de sus objetivos principales y para lo cual tiene que conocer y ver las necesidades de motivación de cada compañera en orden a poder ayudar y conseguir una buena cooperación, mirando por las otras también mira por sí misma, esas son sus palabras.